España como país en 2012 ha perdido la confianza de los inversores globales, lo que se traduce en una gran diferencia entre los tipos de interés que debe pagar el tesoro a esos inversores para financiarse y los que deben pagar los países que todavía inspiran confianza.
Ingenuamente he mirado las cuentas del país, y me parece que los españoles tenemos menos confianza financiera en nuestro propio país que muchos otros inversores globales, lo cual puede dar a entender que no confiamos en que nosotros mismos podamos seguir pagando nuestras deudas.
Por tanto pienso ingenuamente que si los españoles tuviésemos más confianza en nuestra propia deuda tendríamos menos problemas cuando otros países desconfíen de nosotros.
Por otro lado, mirando a la riqueza del país veo que financieramente los españoles tenemos muy poco diversificado nuestra riqueza, que se sustenta mayoritariamente en la posesión de nuestras casas.
Esto es más difícil de corregir, pero seguro que alguna otra solución le encontramos.